TEMA 7 – INTERPRETACIÓN JURÍDICA Y CONSTITUCIONAL

TEMA 7 – INTERPRETACIÓN JURÍDICA Y CONSTITUCIONAL

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XII.  INTERPRETACIÓN JURÍDICA Y CONSTITUCIONAL

 

XII.1 INTERPRETACIÓN JURÍDICA

En general la interpretación es un camino “para aplicar la norma general y abstracta a los casos concretos y particulares que son, en definitiva, los que interesa resolver,” Este proceso tiene dos fases:

a. Fase formal: Una destinada a determinar el sentido y alcance de la norma, es decir, su verdadero significado. Esta es una fase formal cuyo propósito se limita a descubrir el contenido de la norma. 

En la interpretación formal de la norma a decir de Rodríguez Grez, se recurre a las siguientes formas de interpretación:

-Sentido literal: La norma debe interpretarse cuando es oscura en su sentido literal, dando a las palabras su sentido, las mismas que pueden ser de uso corriente, de uso legal o tener un carácter técnico.

-Elemento histórico: Es la reconstrucción del proceso formativo de la norma, en esta forma de interpretación no sólo se tomará en cuenta su gestación sino también las circunstancias históricas en las que fue elaborada.

-Elemento lógico: Difiere del anterior, porque este recurre a la intención, espíritu de la norma. Acá se trata de “descubrir la armonía entre el texto de la norma y su propósito e intención…”

-Elemento basado en el espíritu general de la legislación: Todo ordenamiento jurídico está basado en principios generales del derecho, estos principios son los que inspiran al sistema normativo, lo que implica un conocimiento profundo del mismo.

-Elemento de equidad: “Es un sentido intuitivo de la justicia aplicada a un caso o situación concreta, con prescindencia del derecho positivo.”

 

b. Fase sustancial: Esta fase de la interpretación está destinada a extraer de la norma general una norma particular que es la que se usa para calificar el caso concreto que debe resolver el derecho, esta es una fase sustancial cuyo propósito, una vez conocido el exacto significado de la norma, consiste en extraer de “la misma una regla particular que derive tan coherentemente de aquella que no exista contradicción alguna entre una y otra (antecedente y derivado). “ De esa coherencia emerge la validez de la norma particular, derivada o  concreta.

 

En la fase sustancial de la interpretación se tienen los siguientes criterios:

 

-Criterio de coherencia lógica: El ordenamiento jurídico tiene dos características. Es jerarquizado y derivado, lo que obliga al intérprete a encontrar una unidad lógica entre la norma de mayor jerarquía y la regla derivada.

 

-Criterio de coherencia axiológica o teleológica: La interpretación teológica se dirige “a la finalidad de la ley, a la realización  de su voluntad, a la ejecución  de los valores que ella encierra y, en último término, a la defensa de los intereses que resguarda.”

 

-Criterio de coherencia orgánica: Tanto la norma general como la particular están relacionadas entre ambas de tal manera, “que entre ellas hay una perfecta unidad en lo concerniente a la estructura formal del ordenamiento jurídico.”  Este criterio cuenta con algunos elementos auxiliares como ser: la armonización entre normas generales y normas especiales; las excepciones son de derecho estricto, vale decir, a las excepciones hay que darles una aplicación restrictiva, circunscrita a la situación específicamente señalada por ley; cuando la ley no distingue no es dable al intérprete distinguir, vale decir, si la norma no formula ninguna excepción, el intérprete no puede generar estas excepciones al deducir la norma particular; la irretroactividad es de derecho estricto; quien puede lo más puede lo menos; lo favorable u odioso de una disposición no influye en la determinación de su extensión interpretativa; y la exclusión de lo absurdo.

 

-Criterio de coherencia jurisprudencial: Este criterio no proporciona directamente un elemento destinado a extraer de la norma general la norma concreta y particular. Este “criterio más bien mira la necesaria coherencia que es dable exigir en las decisiones de la autoridad llamada a interpretar.”  Empero si la norma con el correr del tiempo adquiere una voluntad propia, que le permite evolucionar, modernizarse y por lo tanto renovarse, el criterio del juez no puede petrificarse en su labor interpretativa.

El criterio jurisprudencial en suma es un criterio auxiliar, que sirve para uniformizar la interpretación sin alterar las atribuciones del intérprete.

 

Fase sustancial de la interpretación cuando no existe norma fundante:

 

Sucede que no siempre existe  una norma que se refiera específicamente a la cuestión planteada, por lo que se está ante una “laguna legal ”que debe interpretarse de acuerdo a los siguientes criterios:

 

-Criterio de coherencia analógica: Esto es “la búsqueda de una norma que, sin referirse a la situación planteada, contenga elementos comunes.” En otras palabras encontrar una norma que sin resolver la situación de que se trata resuelva otra situación semejante o parecida.

 

-Criterio de coherencia global: Este criterio está fundado en los principios generales del derecho. De ahí que el Juez pronunciará su decisión con arreglo a estos principios generales.

 

-Criterio de coherencia en la equidad: Si el intérprete no encuentra una norma análoga debe recurrir y aplicar el principio de equidad natural, que como se tiene dicho es una expresión de una intuición de justicia.

 

c. Conclusión

 

A partir de esta descripción el intérprete deberá aplicar la norma general y mediante ella resolver una situación particular, para lo cual deberá seguir algunos pasos, a saber:

 

a. Frente a un problema específico, ubicar la norma o normas generales que tratan la materia, puede darse el caso que no exista una norma para el efecto.

b. Se interpreta la norma en su fase formal.

c. En esta etapa se pasa a la fase sustancial, donde el intérprete extraerá una regla particular, referida al caso específico y que resuelva en concreto el caso sometido a su decisión.

d. Pronunciará su decisión con arreglo a esta norma, la que jurídicamente tendrá validez.

 

Estas cuatro etapas son sucesivas, complementarias y destinadas a un mismo fin.

 

XII.2 INTERPRETACIÓN CON FUERZA OBLIGATORIA

 

La pregunta que surge acá es quién interpreta la norma  con autoridad. “la interpretación corresponde al legislador, al juez, a la autoridad administrativa y a los particulares mediante una convención jurídicamente obligatoria.”  Todos ellos en su interpretación le dan el valor jurídico a su determinación lo que quiere decir que tiene, esa interpretación, fuerza obligatoria. Cada uno lo hace a través de diferentes instrumentos:

 

a. El legislador a través de la ley.

b. El Juez a través de su sentencia.

c. La autoridad pública a través de sus decretos o resoluciones.

d. Los particulares a través de sus contratos y convenciones.

 

 

XII.3 INTERPRETACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN

 

A decir del constitucionalista Néstor Pedro Sagues “a la Constitución la puede interpretar todo el mundo: legisladores, ministros, partidos políticos, simples particulares, grandes corporaciones, litigantes, sindicatos, el Defensor del Pueblo, los integrantes del Ministerio Público, las comunidades regionales, etc. También los jueces, comprendiendo entre ellos tanto a los integrantes del Poder Judicial propiamente dicho como a los vocales de la Corte Constitucional, cuando opera como órgano extra poder.”

 

El mismo autor sostiene que hay diferencia entre la interpretación judicial de la Constitución  y las demás interpretaciones, tanto teórica como axiológicamente, aunque en los hechos, a veces, estas diferencias pueden no ser tan nítidas.

 

En consecuencia la interpretación judicial de la Constitución tiene los siguientes presupuestos:

 

a. Es una interpretación calificada, en la medida que es efectuada por expertos en derecho.

b. Es una interpretación para decidir casos, o sea procesos llevados al ámbito jurisdiccional.

c. Es una interpretación imparcial, pues no está al servicio de las partes en el proceso, sino de los valores de la Constitución, que no son ideológicamente neutros.

 

XII.3.1 FUERZA NORMATIVA DE LA CONSTITUCIÓN

 

Este concepto está vinculado “al vigor jurídico y sociológico que puede tener la Constitución jurídica frente a la realidad; es decir sobre la aptitud de disciplinar la vida política y el comportamiento global de una sociedad.”

 

Esta tema se plantea desde el punto de vista de la efectividad o eficacia de la norma constitucional, entendida como el cumplimiento cierto de ella.

De aquí surgen dos criterios respecto al carácter de la fuerza normativa:

 

a. Un valor absoluto, partiendo del principio de la primacía de la constitución, de la que toda norma subconstitucional que fuese sancionada contraviniendo el trámite constitucional de su elaboración o que afectase el contenido de algún precepto constitucional, deviene automáticamente en  inconstitucional, por lo tanto jurídicamente inválida, esto es, nula.

b. La nomocracia, que se explica cuando el poder político queda legitimado por la Constitución, sin ella no es posible disponer algo ni exigir obediencia alguna. “Nomocracia significa, en última instancia, que el gobierno de los hombres ha sido reemplazado por el gobierno de la ley, encabezado, desde luego, por la Constitución.”

 

En suma la fuerza normativa de la Constitución “se puede entender (como) su aptitud  para regular (en forma y contenido) la producción de normas subconstitucionales y de los actos y omisiones de sus operadores.”  desde tres puntos de vista:

 

a. Normativo: La Constitución da a su “fuerza normativa” un valor absoluto, en el sentido de que pretende disciplinar a todo el comportamiento estatal y en gran dosis, también el de los particulares entre sí.

b. Axiológico: La Constitución regula la vida política, social e económica de una comunidad, en consonancia con el principio de supremacía de la constitución, siempre y cuando los principios de la constitución sean intrínsicamente valiosos.

c. Fáctico: La fuerza normativa no es nada más que una pretensión de vigencia del constituyente, “por lo que esa fuerza normativa no es un dato estático, o algo ya hecho, sino un elemento vivo, naturalmente fluctuante, siempre por hacer.”

 

Por lo tanto es “necesario zambullirse en la realidad, auscultar el mérito de las normas en juego, evaluar su razonabilidad y factibilidad, y tener conciencia de la necesidad de actuar para traducir la vigencia real de la Constitución.”

 

XII.3.2 MODOS DE CONCEBIR LA INTERPETACIÓN CONSTITUCIONAL

 

a. El primer modo, entiende la labor de la interpretación constitucional con un único fin: averiguar el sentido de una norma constitucional, o encontrar a la norma constitucional que sea verdadera o mejor. Esto sucede cuando esta no es fácil de detectar o cuando una misma regla constitucional permite varias interpretaciones. Esta es una interpretación más técnica y aséptica.

b. El segundo modo, tiene un fin suplementario, de interpretar a la Constitución y darle sentido a la norma (primer objetivo) y después alcanzar otra meta (segundo objetivo). Esta otra es una interpretación comprometida, no es neutra, esta comprometida con algo, en este caso por ejemplo estará destinado a afianzar la Constitución.

 

XII.4  QUE TÉRMINO USAR

 

El término usado que tiene larga data es el de hermenéutica, que proviene del sustantivo griego hermeneia que a su vez viene del verbo érmeneum que probablemente tenga alguna vinculación con el dios Hermes, que era el intérprete o mensajero de los dioses, entonces hermeneia significó proclamar, interpretar, explicar, traducir, mediar, etc., hacer algo comprensible o inteligible. Serán los pensadores griegos en particular Aristóteles el que acuñará la palabra como nombre propio de una disciplina.

 

De igual modo se utiliza la palabra interpretación aunque sus significados son diferentes, en  criterio de Carlos Maximiliano:

 

a. Hermenéutica: Es la teoría científica del arte de interpretar, vale decir que esta sería la teoría general.

b. Interpretación: No es más que la aplicación al caso concreto de los principios fijados por la teoría general.

 

Sin embargo de esta diferenciación los autores señalan en general que ambos términos pueden utilizarse indistintamente. De ahí que en el gusto académico el término “interpretación” es cada vez más frecuente.

 

XII.5 LA INTERPRETACIÓN Y SU UBICACIÓN

 

Toda interpretación tiene un punto de partida filosófico, por eso se sostiene que “existe una teoría de la interpretación que es parte de la Filosofía del Derecho, y que se dedica, especialmente, a dar cuenta del tipo de argumentaciones que se hacen en el manejo diario del derecho.”

 

De esta manera la interpretación es:

 

a. En primer lugar, un problema filosófico-jurídico, y finalmente, es un problema filosófico.

b. En segundo lugar, es un problema jurídico-dogmático, que a su vez se dispersa en las numerosas disciplinas jurídicas.

 

Por lo dicho la interpretación implica una concepción del derecho, que no es positiva, sino filosófica. “La interpretación en sentido amplio es buscar el sentido de  la norma para poder aplicarla.” Entonces se requiere de un cierto tipo de razonamiento para alcanzar los fines que nos proponemos, en otras palabras tener un método que nos permita descubrir el sentido de la norma, en principio se pensó que este método podía ser la lógica, empero hoy se piensa que es mucho más que lógica, incluso hay elementos extralógicos.

 

XII.6 CARACTERÍSTICAS DEL PROCESO INTERPRETATIVO

 

Las características son las siguientes:

 

a. La existencia de un texto, vale decir se parte del lenguaje escrito para saber a qué atenerse.

b. El lenguaje que se tiene, es un lenguaje natural que usan los hombres cotidianamente, pese a la existencia de algunos términos técnicos, sin embargo son comprensibles, pero que se prestan a muchas confusiones y vaguedades.

c. La interpretación doctrinaria está siempre vinculada a un caso práctico, “de ahí que la interpretación sea una suerte de razonamiento práctico, al revés de los razonamientos teóricos que se dan en otras ciencias.”

d. El mundo jurídico se materializa en normas, que son encausatorias de conductas, establecen el deber ser, que muchas veces no tienen que ver ni con la realidad ni con la verdad.

e. Las normas son portadoras de valores, pues expresan varias opciones valorativas.

f. Las normas son temporales, al ser dadas en un determinado momento y sus apreciaciones sobre ellas varían con el transcurrir del tiempo.

g. La explicación y la justificación, son dos aspectos de la interpretación, la primera nos dice cómo se llega a algo, o sea, como se interpreta y cuáles son los pasos para llegar; la segunda, es la forma como el intérprete ha sustentado su decisión, vale decir qué argumentos ha utilizado para tomar un decisión.

 

XII.7 CONDICIONES DE LA INTERPRETACIÓN

 

Las condiciones generales para la interpretación son:

 

a. En la interpretación se debe contextualizar, vale decir darle tiempo y espacio.

b. Todo proceso de aplicación de una norma implica una interpretación con diversos significados, por lo tanto no es dogma.

c. La interpretación está sometida a límites y es susceptible de control jurídico, político y social.

d. La interpretación es un proceso unitario, sus partes hacen un todo y deben tomarse de manera separada.

 

XII.8 PRINCIPIOS DE INTERPRETACIÓN

 

La interpretación tiene los siguientes principios básicos:

a. Principio de la unidad de la Constitución: Se debe tomar en cuenta el conjunto de las normas constitucionales y no parcialidades.

b. Principio de la concordancia práctica: Debe buscar la coherencia de las normas constitucionales cuando estas expresan contradicciones entre sí.

c. Principio de la eficacia integradora: La norma constitucional promueve la unidad política del Estado, la interpretación debe apuntar a fortalecer esa unidad.

d. Principio de la fuerza normativa de la Constitución: La tendencia moderna tiende a considerar que todas las normas constitucionales son vinculantes en su letra y espíritu.

e. Principio de la adaptación de las circunstancias: Al resolverse un caso concreto, se debe adaptar las normas constitucionales a las circunstancias, sociales, políticas y económicas existentes en el momento.

 

XII.9 MÉTODOS DE INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL

Los métodos de interpretación constitucional son los siguientes:

 

a. Interpretación auténtica: La interpretación proviene del órgano al cuál la Constitución le otorgó esa facultad.

b. Interpretación doctrinaria: Es la que efectúan los juristas en sus obras al igual que la jurisprudencia de los tribunales.

c. Interpretación judicial: Tiene una doble dimensión: por un lado realiza una interpretación de los principios y valores de la Constitución y por otro de las disposiciones legales ordinarias para un caso concreto.

d. Interpretación literal o gramatical: Consiste en asignar a las palabras empleadas en la norma constitucional el significado exacto que dichas palabras tienen en el lenguaje ordinario.

e. Interpretación restrictiva, extensiva y analógica: Se aplica la norma en su sentido más limitado o reducido, o en su sentido más amplio o su semejanza entre un caso establecido por la norma  y otro no previsto por ella.

f. Interpretación histórica: Indaga antecedentes de la norma constitucional para desentrañar su espíritu.

g. Interpretación política: Pone énfasis en los valores o el sentido político de la Constitución.

 

XII.10 CRITERIOS DE INTERPRETACIÓN

 

a. Presunción de Constitucionalidad: En caso de duda razonable  “Se presume la constitucionalidad de toda ley, decreto, resolución y actos de los órganos del Estado hasta que el Tribunal Constitucional resuelva y declare su inconstitucionalidad.”  Art. 2º Ley 1836.

b. Previsión de consecuencias: Una sentencia constitucional debe tener en cuenta los resultados, vale decir los efectos y consecuencias de la misma.

c. Preferencia por los derechos humanos: Impone una protección efectiva de los derechos fundamentales en los tribunales constitucionales.

 

XII.11 ARGUMENTOS DE QUE SE VALE EL INTÉRPRETE

 

Se establecen los siguientes argumentos:

 

A Contrario sensu: Según la cual cuando una norma expresa una afirmación, autorización o permisión en términos formales y explícitos, simultáneamente expresa una negación o prohibición en las situaciones precisamente opuestas a aquella afirmación, autorización o permisión.

A fortiori ratione: Se explica de dos maneras: “de mayor a menor” es decir quien puede lo más puede lo menos y “de menor a mayor”, es decir quién puede lo menos puede lo más.

Ad absurdum: Consiste en demostrar que una norma es errónea, contradictoria o incongruente.

De la naturaleza de las cosas: Permite interpretar que las normas no pueden contrariar la naturaleza. (El legislador impotente).

A generali sensu: Consiste en hacer ver las consecuencias de la generalidad de los términos que no establece límites ni hace distinciones.

Ab auctoritate: Es el llamado argumento de autoridad, donde la interpretación hecha, se refiere a la doctrina  así como la jurisprudencia dictada por la autoridad señalada por ley.

 

 

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