MODULO 4 – UNIÓN CONYUGAL LIBRE O DE HECHO

MODULO 4 – UNIÓN CONYUGAL LIBRE O DE HECHO

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UNIÓN CONYUGAL LIBRE O DE HECHO

 

1 ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Sustituyendo el matrimonio religioso original, que era la confarreatio, se impuso en Roma como matrimonio casi único el matrimonio sine manu o sin potestad marital, consistente en una simple situación fáctica de convivencia marital socialmente honorable, sin relación jurídica alguna entre marido y mujer (sin vínculo). El elemento esencial en esta unión era el afecto, a tal punto que si no existía, cesaba. Lo único que une a los cónyuges es el hecho de la convivencia, pero desde el punto de vista del derecho nada les vincula. En consecuencia, esa situación matrimonial de hecho podía interrumpirse también por vía de hecho en cualquier momento, no siendo necesaria la declaración de nulidad ni de disolución. La situación fáctica del matrimonio puede ser interrumpida por cualquiera de los cónyuges cuando falte el afecto (affectio maritallis).

 

Pero, si bien no existía un vínculo de derecho, tenía consecuencias en el orden jurídico (legitimidad de la descendencia, patria potestad, donaciones matrimoniales.

Sin embargo, esta figura no hay que confundirla con el concubinato, pues los romanos denominan como tal a una unión de orden inferior más duradera, y que se distinguía así de las pasajeras consideradas como ilícitas.

Hasta el fin de la República, el derecho no se ocupó de estas uniones, y fue bajo Augusto que recibió su nombre para diferenciarla del comercio de las jóvenes y viudas; pero a su vez le impuso ciertos requisitos como ser: Era permitido solamente entre personas púberes, y no parientes en el grado prohibido para el matrimonio.

En la época imperial los concubinos proliferaron como consecuencia de la extensión de los impedimentos matrimoniales. Los emperadores cristianos trataron de combatirlos por considerarlos contrarios a la moral.

El cristianismo primitivo se vio obligado a reconocer el concubinato, pero trató de hacer indisoluble esa unión. Así admitió el bautismo de la concubina con tal que se obligara a no dejar a su compañero; se negaba el matrimonio a quien lo solicitase para abandonar a su concubina, salvo que esta lo hubiese engañado; el primer Concilio de Toledo, celebrado en el año 400, autorizó el concubinato, con la condición que tuviera el carácter de perpetuidad igual que el matrimonio. Pero, admitido el dogma del matrimonio sacramento e impuesta la forma pública de celebración, esa posición no podía subsistir; fue así que el Concilio de Trento dispuso que incurrirían en excomunión los concubinos que no se separasen a la tercera advertencia.

2 ANTECEDENTES EN BOLIVIA

Atendiendo a su antecedente Código Civil Francés, el Código de 1831 no reconoció la unión de hecho, fue en materia social donde se empezó a reconocer derechos para la compañera del trabajador. En la Constitución de 1.945 se reconoció el matrimonio de hecho. La Constitución de 1.961 cambia el término de matrimonio y habla de uniones libre o concubinarias, que con los requisitos de singularidad y estabilidad producirán efectos similares al matrimonio, tanto en las relaciones personales como patrimoniales de los convivientes, cuanto respecto a los hijos. La Constitución de 1967, sin cambiar el espíritu cambia la redacción: “Las uniones libres o de hecho, que reúnan las condiciones de singularidad y estabilidad y sean mantenidas entre personas con capacidad legal para contraer enlace, producen efectos similares a los del matrimonio, en las relaciones personales y patrimoniales de los convivientes y en lo que respecta a los hijos nacidos de ellas”. Las modificaciones que se hicieron a la Constitución en el año 1995, no alteraron la anterior redacción. Nuestro Código de familia en su art. 158 dice: “Se entiende haber unión conyugal libre o de hecho cuando el varón y la mujer voluntariamente constituyen hogar y hacen vida en común en forma estable y singular, con la concurrencia de los requisitos establecidos por los arts. 44 y 46 al 50”.

3 POSICIONES FRENTE A LA UNIÓN CONYUGAL DE HECHO.

Napoleón se opuso rotundamente al concubinato cuando se estaba elaborando el Código Civil de 1804, decía que si a los concubinos no les interesa el derecho, al derecho no le interesan los concubinos. Guillermo Borda dice que reconocer el concubinato es estimularlo, crearle un status jurídico que reconozca un pseudocasamiento que compita con el matrimonio legítimo. Igual posición tiene Josserand. Otro argumento en que equiparar la unión libre la matrimonio, va contra la propia voluntad inicial de los convivientes, que precisamente acuden a esa conviviencia porque no quieren o rechazan el matrimonio; para apoyar esta tesis se recurre a la áurea napoleónica, según la cual “el derecho debe desentenderse de las posturas que han prescindido de él.

Entre los que están a favor del concubinato citamos a Manuel Chávez Ascencio, quien dice que no puede desconocerse la existencia del concubinato, n o solo en las clases menos favorecidas, sino también en las de mejor posición económica, quienes, muchas veces, por moda, pretenden encontrar en esa unión una mayor libertad y realización. Frente a esta realidad no pueden desconocerse los efectos jurídicos que produce esa unión, efectos que se refieren a los concubinarios, a los hijos y a terceros. O como dice Víctor Reina, algunos se caracterizan por el rechazo a pasar por la formalidad de la celebración matrimonial.

Nosotros creemos que no es cuestión de estar o no de acuerdo con el concubinato o unión libre, sino de velar, mediante una reglamentación, por el interés de los miembros iniciales y la descendencia de esa unión, en esa dirección nos parece adecuada la partida que ha tomado nuestro Código de Familia. Si bien n o es lo mismo matrimonio que unión libre, sus efectos se asimilan, protegiendo de esta forma a los concubinos, sus hijos y terceros.

4 CUESTIÓN TERMINOLÓGICA

a) Concubinato.- Se trata de esta figura para quienes parten de una noción peyorativa, pues, como ya se dijo, los romanos denominan como tal a una unión de orden inferior más duradera, y que se distinguía así de las pasajeras consideradas como ilícitas. El varón podía tener su esposa y su concubina, esta última era de familia pobre o de estrato social bajo; era una mujer considerada no digna de ser esposa.

b) Matrimonio de hecho.- Término también discutible por cuanto en el ánimo de la pareja lo que con frecuencia se pretende evitar, lo que se rehuye, es precisamente la propia idea de matrimonio. En nuestra legislación, la Constitución Política del Estado del año 1945, en su art. 131 reconoció el matrimonio de hecho derivado de las uniones concubinarias, disponía: “Se reconoce el matrimonio de hecho en las uniones concubinarias con el solo el transcurso de dos años de vida en común, verificados por todos los medios de prueba o el nacimiento de un hijo, siempre que las partes tengan capacidad para contraer enlace. La Ley del Registro Civil perfeccionará estas uniones de hecho”. Este artículo ha sido modificado en la actualidad, porque no se puede declarar casado a las personas que no lo quieren. El matrimonio es un acto de entera voluntad, a tal punto que si se vicia el consentimiento, no tiene ninguna validez.

c)Unión libre o de hecho.- Tiene el inconveniente de dar a entender que el matrimonio no es libre. Nuestro Código de familia da el nombre de “unión conyugal libre o de hecho”. No les da el carácter de matrimonio de hecho, sino que les reconoce efectos similares a aquellas que reúnan las condiciones de singularidad y estabilidad

5 RASGOS DEFINIDORES DE LA UNIÓN LIBRE O DE HECHO

a) Heterosexualidad.- Debe consistir en la unión de un hombre y una mujer. No reconociéndose la unión homosexual. Si el matrimonio es nulo entre personas del mismo sexo, no se puede atribuir efectos jurídicos a una unión libre de esta naturaleza.

b) Convivencia basada en un lazo de afecto (afecctio).- Sentimiento semejante al que ocurre o se presume en el matrimonio, aunque el ánimo inicial de los convivientes se oponga a esta institución. Esto comporta una relación sexual, pero en un necesario contexto de comunidad vital, con idea de mantener un hogar, en lo cual se implica también una dimensión de estabilidad, que se manifiesta no solo en la plenitud del consorcio de vida, sino también en una cierta extensión temporal.

c) Carácter exclusivo de la relación.- Esto no exactamente sinónimo de fidelidad. Lo que se pretende indicar con ellos es que el tipo de relación que se origina es incompatible, por definición, con otra simultánea de semejante naturaleza, porque de pretenderse así resultaría que en ninguna de las dos concurriría la necesaria plenitud ínsita en la idea de comunidad o consorcio vital.

d) Libertad de estado.- Elemento muy importante para caracterizar una unión libre o de hecho, es que los convivientes deben ser libres de estado, es decir, no tener cónyuge o conviviente. Víctor Reina considera que debe atribuirse efectos jurídicos como a cualquier otra unión, a las uniones de personas que sin ser divorciadas conviven con otra, lo contrario se ría atentar contra el Derecho Constitucional del libre desarrollo de la personalidad, el cual prevaleced sobre otras normas como la fidelidad conyugal de rango inferior.

e) Requisitos para contraer matrimonio.- además, deben cumplirse todos los requisitos para contraer matrimonio.

De lo dispuesto en los arts. 194 de la Constitución Política del Estado, 158 y 159 del Código de Familia, se extraen los siguientes elementos caracterizadores de la unión conyugal libre o de hecho en nuestro ordenamiento jurídico:

1) Unión de un varón y una mujer

2) Unión voluntaria

3) Constitución de un hogar y vida en común

4) Unión estable

5) Unión singular

6) Que los convivientes cumplan con los requisitos para contraer matrimonio.

Con estos requisitos a la unión se le reconoce similares efectos al matrimonio, tanto en la relación personal como patrimonial. En cuanto a esta última debemos decir que el resarcimiento de daños y perjuicios por la ruptura que preveía el anteproyecto, fue suprimido por el Decreto Ley 14849 de 1977, pero añadió la posibilidad de que el conviviente abandonado pueda oponerse a la celebración de matrimonio entre su conviviente y un tercero. No se entiende porqué se eliminó el resarcimiento por lo daños morales o materiales ocasionados al ex –conviviente con la ruptura unilateral, si lo mismo puede sufrirlos una esposa como una concubina. No puede ser que se mantenga dicho resarcimiento para el matrimonio (art. 144 del Cód. de Flia.) y no para la unión libre o de hecho. Sin embargo, pese a la exclusión, pensamos que el juez puede aplicarlo en virtud a los efectos similares que tiene la segunda con relación el primero.

Para que la unión de hecho tenga efectos similares al matrimonio, aparte de ser necesario que reúna las características de estabilidad y singularidad, es decir, que sea duradera en el tiempo y mantenida entre un varón y una mujer en forma exclusiva, debe establecerse entre personas que no estén impedidas para contraer matrimonio, observando los requisitos previstos en los arts. 44 y 46 al 50 del Código de Familia. Sin embargo, la doctrina y nuestra legislación apuntan a ampliar estos efectos a las uniones mantenidas entre personas que no cumplan estos requisitos, ej: la falta de libertad de estado de uno o ambos convivientes, siempre y cuando hay buena fe de ambos o de simplemente de uno de ellos. En este sentido el art. 172 del Código de Familia dice textualmente: “No producen los efectos anteriormente reconocidos, las uniones inestables y plurales, así como las que no reúnen los requisitos prevenidos por los arts. 44 y 46 al 50 del presente Código, aunque sean estables y singulares. Sin embargo en este último caso (se refiere a los impedimentos o requisitos para contraer matrimonio) pueden ser invocados dichos efectos por los convivientes cuando ambos estuvieron de buena fe, y aún por uno de ellos, si solo hubo buena fe de su parte, pero no por el otro. Queda siempre a salvo el derecho de los hijos”.

Es bueno anotar también, que las uniones sucesivas que estén dotadas de estabilidad y singularidad tienen los mismos efectos del matrimonio, al igual que las uniones prematrimoniales del sevinacu o tantanacu.

6 PRUEBA DE LA UNIÓN CONYUGAL LIBRE O DE HECHO

Si el matrimonio se prueba con el certificado de matrimonio extraído del acta respectiva, la unión libre o de hecho debe ser declarada por el juez. La sentencia dictada por este es título suficiente para establecer la filiación de los hijos, pedir la división de los, asistencia familiar, etc.

Están legitimados para pedir la declaración de unión libre: los hijos, los padres, y los herederos de estos y aquellos, los convivientes y ex-convivientes. Los legitimados para ser demandados son los padres y convivientes o ex-convivientes. En caso de fallecimiento serán los herederos del fallecido.

7 FIN DE LA UNIÓN CONYUGAL LIBRE O DE HECHO

La unión libre termina por muerte o por voluntad de uno o ambos convivientes. El art. 167 del Código de la materia que se refiere al fin de la unión, da a entender que esta termina por muerte o voluntad de uno de los convivientes, pero nada impide que también termine por voluntad de ambos, mucho más si sabemos que la base es el afecto (affectio maritales). Puede ser y en la realidad es, que se pongan de acuerdo para concluir la unión, esto nadie lo puede impedir.

8 ACUMULACIÓN DE PRETENSIONES

A la conclusión de la unión, los ex-convivientes pueden pedir se reconozca la existencia de la misma, la división de los bienes gananciales y una pensión de asistencia familiar para él y los hijos. Para el primero, siempre y cuando no haya infidelidad o culpa grave de su parte para la separación y no tenga medios de subsistencia. Todas estas pretensiones pueden ser acumuladas en un solo proceso. No es necesario, como recomiendan algunos autores, que previamente se tramite la declaración de la unión y en proceso aparte, con la sentencia ejecutoriada del primero, se pida la asistencia, tenencia de hijos o división de los bienes gananciales. Actuar en esta forma es ir contra los principios de economía, de celeridad, concentración, etc., sin causa valedera.

Muchas veces los abogados piden la declaración de la unión y declaración de la ruptura. En cuanto a la primera es correcta si existen los supuestos fácticos que le den fundamento, pero la ruptura no puede merecer una sentencia que la declare, pues, si la unión se produjo de hecho, la separación se hace de la misma forma, no es necesario declararla; posición que viene desde el derecho romano con la sine manu y que además responde a cualquier lógica jurídica.

9 PROCEDIMIENTO

La declaración de la unión libre o de hecho, según lo establecido por el art. 214 del Código de Familia, se tramita en proceso sumario ante el Juez de Instrucción de Familia, pero como no tiene un procedimiento propio, se aplica lo dispuesto en los arts. 479, 481 y 484 del Código de Procedimiento Civil, es decir, en a la presentación de la demanda, el ofrecimiento de la prueba, la contestación, las excepciones, los días en que debe dictarse la sentencia y los medios de impugnación. En cuanto al plazo probatorio debe aplicarse lo dispuesto en el art. 383 del Código de Familia, es decir, 8 días prorrogables a 15.

 

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