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MODULO 10 – DISPENSA MATRIMONIAL

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DISPENSA MATRIMONIAL

 

INTRODUCCIÓN

I. Concepto.

La enciclopedia OMEGA define a la dispensa como la relajación de la ley en un caso especial. Por virtud de la dispensa, así pues no se aplica la norma jurídica a una hipótesis que verdaderamente dentro de su ámbito de validez y vigencia, y por ende el acto u omisión contrarios a la ley, ilícitos para cualquiera, dejan de serlo para el beneficiario de la “dispensa”.

- Importa distinguir la dispensa “stricto sensu” , la única que crea veremos de otros institutos más o menos similares, la excusa, la licencia, el privilegio, el indulto, el perdón. La excusa es un tácito presupuesto de la ley, que se da como implícitamente comprendido en las previsiones del legislador; así de la ley de la abstinencia queda excusada, si en la fecha y en el lugar no hay más alimento que carne. La licencia pertenece a la ley misma, pero aquí como requisito que ella misma introduce, para un comportamiento legítimo excepcional.

 

El privilegio como la dispensa constituyen realmente una excepción a la ley, pero la dispensa sólo es negativa, por ella solo ocurre, que el súbdito se ve libre de la norma en algún caso; mientras que el privilegio engendra a favor del privilegiado, un positivo derecho particular, que se puede esgrimir contra el derecho común.

En cuanto al indulto, el perdón judicial o del superior solo exime de las penas añejas a una ley violada y únicamente en sentido lato pueden calificarse de dispensas.

La dispensa es un reto jurisdiccional, como que implica desatar el vínculo de la ley, y de jurisdicción voluntaria. No hay un derecho a la dispensa; el superior la concede como una gracia o la deniega.

Normalmente la dispensa se pide, en principio, sin embargo nada obstaculiza que el superior la otorgue, “motu propio” Tampoco hay óbice para que la solicitud la formule no el interesado mismo a su mandatario, sino un tercero que oficie como gestor espontáneo.

La dispensa puede ser expresa tanto por acto escrito como oral, o tácita como por ejemplo si el superior manda a alguien un acto legalmente vedado. Lo normal empero será la dispensa expresa y concedida por escrito.

II. Validez y Licitud.

Tres elementos se requieren para la validez de la dispensa:

a) Competencia de quien la otorga, siempre.

b) Justa causa cuando se dispensa por potestad delegada.

c) Voluntad del dispensante.

a) Desde luego la dispensa debe emanar de autoridad competente, sea por derecho propio, sea por delegación legal o personal. El defecto en tal sentido anula el acto. La dispensa matrimonial es facultad privada del Juez Instructor de Familia o jueces instructores generales en provincia.

b) Solo cuando realmente se dan circunstancias que justifiquen la solicitud de dispensa matrimonial, es que el juzgador puede dar curso a la demanda, no se dispensa por derecho propio, sino en aplicación del art. 473 del C. De Familia.

c) La potestad que tiene el Juez Instructor de Familia para otorgar la dispensa matrimonial, proviene de la norma legal precedentemente señalada.

El error esencial en que incurría al dispensar anularía el acto. Las leyes han fijado, desde el derecho antiguo hasta nuestros días edades mínimas para contraer matrimonio. En Roma se tenía en cuenta el comienzo de la pubertad, esto es de la capacidad física para procrear se consideraba que dicho período comenzaba en la mujer a la edad de doce años. Para el hombre si bien en un principio se requería un examen determinante de la aptitud de procreación, se determino por establecer una edad fija, es de catorce años en la época de Justiniano.

Las mismas edades establecieron en el D. Canónico a partir del concilio de Trento y las Partidas en el D. Español, así establece también nuestro C. De Familia establece en su Art. 44, el varón después de los 16 años cumplidos y la mujer después de los catorce años cumplidos. Pudiendo el juez conceder dispensa de edad por causas graves y justificadas.

Bajo la rúbrica general de requisitos para contraer matrimonio, el Código establece reglas de capacidad, para ser parte en el vínculo y determina los obstáculos que pueden oponerse a la celebración del matrimonio y el permiso (arts. 53 – 54 del C. De F.)

Son cuestiones relativas a la capacidad las que atañen a la edad (art. 44) el asentimiento y el permiso.

El matrimonio de menores que no han alcanzado la edad fijada por ley es anulable.

La dispensa de edad, supone la existencia de indudables justificativos, para que el Juez autorice el matrimonio entre menores, que no han alcanzado aún la edad fijada por ley, mediante proceso como fija el art. 473 del C. De Familia.

En el D. Comparado no existe uniformidad en cuanto a la edad de los contrayentes .

Como referimos precedentemente en el d. Canónico, así como en nuestra legislación, se han contemplado algunos casos excepcionales para autorizar el matrimonio de personas que no hubieran alcanzado la edad mínima mediante dispensa se funda en motivo graves, que interesan a la moral y la familia.

Al establecer el límite de edad para contraer matrimonio, el legislador sostiene que el matrimonio no consiste solamente en la posibilidad de procrear, sino que supone una serie de responsabilidades y una conducta de cada cónyuge frente al otro y de ambos frente a los hijos y a la sociedad que difícilmente puede darse en edad tan temprana, como la establecida por la ley.

En cuanto a la dispensa matrimonial por razones obvias se conceden dispensas a los menores de esa edad, cuando la mujer estuviere encinta de aquel con quien pretende casarse, o cuando se dieren los supuestos de violación, estupro, rapto, abuso deshonesto de una mujer soltera a pedido de los interesados.

Los matrimonios e los menores cuyas edades superan las edades mínimas establecidas por ley, requieren la autorización previa del padre, tutor o juez, pero adquieren validez una vez celebrados.

III. Dispensa de impedimentos.

La unión sexual entre ascendientes y descendientes o entre hermanos ha sido en todos los tiempos, salvo casos excepcionales contraria al sentimiento moral de los pueblos. De ahí que se haya establecido desde tiempos antiguos la prohibición de celebrar matrimonio entre personas consanguíneas o afines en ciertos grados.

El D. Canónico dispuso en un principio como impedimento para el matrimonio la consanguinidad hasta el séptimo grado. El Concilio de Letran estableció la prohibición al octavo grado.

Tales impedimentos han pasado a las legislaciones modernas, pero notablemente reducidas. Así el art. 46 del C. Virtual establece “en línea directa esta prohibido entre ascendientes y descendientes sin distinción de grado y en línea colateral entre hermanos”.

Las severas normas del D. Canónico relacionadas con el matrimonio entre colaterales o entre afines, quedaron muy atenuadas en la práctica por el empleo de dispensas, que se concedían con facilidad a favor de las colaterales a partir del grado de primos hermanos y para los afines en línea colateral.

La conciencia común que hace superflua cualquier explicación de la ratio legis, siempre ha reprobado la relación sexual entre parientes muy próximos. Las razones de orden moral y social hacen que el matrimonio este prohibido entre ascendientes y descendientes en general y entre hermanos sean legítimos o naturales.

En cuanto al parentesco civil o adoptivo no pueden contraer matrimonio entre el adoptante y el adoptado, uno de ellos con la viuda del otro, los hijos legítimos o naturales con los adoptivos de la misma persona. (Art. 49).

Nuestra legislación extiende la prohibición entre parientes consanguíneos colaterales hasta el 4ª grado inclusive, reservándose empero la facultad de dispensar la prohibición entre los grados 3ª y 4ª o sea entre primos hermanos y tres sobrinos.

El Art. 42 (ausencia de afinidad) no está permitido el matrimonio entre afines en línea directa en todas los grados. Esta prohibición subsiste aún en caso de invalidez del matrimonio que produce la afinidad. Salvo la dispensa judicial que por causas atendibles puede ser acordada.

El impedimento se ha limitado a la línea directa en todos los grados, entre el suegro y la nuera (novia del hijo), entre la suegra y el yerno, entre el padrastro y la hijastra, etc. El Código no establece el impedimento para la afinidad colateral.

La prohibición no es absoluta porque deja abierta la posibilidad de dispensa por razones atendibles y que debe obtenerse tal como dispone el art. 473 del C. De Familia.

La dispensa resulta necesaria porque ha de tenerse en cuenta que lo dispone el art. 13 la afinidad no cesa por la disolución del matrimonio que la ha originado.

Declarado nulo el matrimonio cesa la afinidad excepto para los fines del artículo precedente, razón por la cual se pedirá la dispensa en casos atendibles.

Trámite: Dispensa Matrimonial

Juez competente : Juez Instructor de Familia

Demandante: Solicitud adjuntando prueba documental, testifical que acredite o justifique la demanda.

Pueden formular los padres, el menor, mediante un tutor ad litem, o personalmente en casos excepcionales, que el Juez debe analizar cuidadosamente, en casos de fuerza mayor, velando siempre el interés del menor.

 

 

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